Almanaque

15/03/2010

a las ocho de la mañana me desatan de la cama
con palabras blancas, papilla blanca
y los hipnóticos cantan una canción de trébol y ancla
porque el silencio siempre nos gana por un segundo

a las ocho y media me lavan en un jardín de musgo
y el sol de fluorescentes de esta playa de huesos
canta una canción de genitales rotos
porque en cada sueño vive una pesadilla

hasta las diez puedo sentarme ante la ventana
el viento traza esvásticas en las faldas de las niñas
una canción de dulce esperanza, un menú doméstico
porque el loco está en la cama de al lado

bajo entonces al salón de juegos
un burdel de bocas lacradas que me chupan el pulgar
con una canción de leche materna
porque el amor es una infección

a las doce salgo al patio color látigo
circulando como he visto que debo hacerlo
silbando sin fatiga una canción de dios perverso
porque los lugares revelan secretos a los transeúntes

porque basta ya de este drama
porque lo nuevo ya no me impresiona
porque ésta es mi vida literaria

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11 Responses to Almanaque

  1. segun on 15/03/2010 at 19:58

    el texto es precioso de lo crudo que es. Es como un baile de ideas y sensaciones que se cuelan entre las palabras.

    • bichito on 15/03/2010 at 21:24

      Gracias, Segun. Es un honor verte por aquí de manera tan frecuente.

  2. con el viento en las velas on 15/03/2010 at 20:46

    Te entiendo. Siento la asfixia en cada palabra y en el espacio entre palabra y palabra.
    ¿Conoces la poesía de Vázquez Montalbán? ¿Y Marina Tsvietáieva?

    • bichito on 15/03/2010 at 21:23

      Hola, David.

      Como siempre, golpeas directo.

      Vázquez Montalbán era uno de los escritores -una de las personas, sería más justo y, en este caso, merecido- que más me conmovían. Le debo mucho: en la facultad, una historia del periodismo que publicó en entregas en la revista «Comunicación» (diseñada por Alberto Corazón) fue mi texto de cabecera. Luego, claro, sus novelas: «El pianista», sobre todo, «Galíndez» y, con sus altibajos, la saga de Carvalho… Su manera de entender cómo debemos vivir, en paz y sosiego, pero sin bajar la guardia… Su muerte demasiado pronta, en el maldito aeropuerto de una ciudad del Extremo Oriente, solo… Pero, no, no controlo su poesía. Dame referencias.

      La Tsvietáieva es uno de mis grandes amores. Hace poco construí una ‘galería’ en Flickr basada en un poema suyo:

      http://www.flickr.com/photos/bichito/galleries/72157623527996780/

  3. Urbancronics on 15/03/2010 at 21:07

    Hola Canto:
    Es muy bueno este texto, transmite una confusión precisa, un caos ordenado.
    Algunas expresiones se me pierden aunque puedo reconocerlas. Es raro.

    • bichito on 15/03/2010 at 21:26

      Gracias, Urban. El texto no es de ahora. Lo escribí hace unos años, en plena caída. Esta mañana cayó en mis manos al curiosear en el disco duro y me pareció que cuadraba con lo que siento y cómo lo siento. Es una proyección, clrao, pero a veces es en las proyecciones donde vemos nuestras sombras con mayor precisión.

  4. con el viento en las velas on 16/03/2010 at 12:32

    Descubrí a Vázquez Montalbán como poeta hace unos 15 años. Recuerdo que al acabar de leerlo me pregunté cómo era posible que no mereciera la atención que se le debía. Sigo pensando que es uno de los grandes. No ha creado escuela ni tiene epígonos y con él se murió, como debe ser.
    Supongo que el Montalbán periodista, analista, columnista y escritor de novelas (Galíndez!!), trascendió antes y mucho más, y fagocitó al Montalbán poeta. Pero yo creo que él, por encima de todo, era poeta.
    Por coincidencia en el tiempo se le metió en el saco de aquellos Novísimos, que, en mi opinión, no valían un pimiento. De hecho él era como un oasis en medio de tanta impostura y afán, pero sólo afán, rupturista. Les faltaba chicha.
    El Montalbán poeta lo había leído todo, pero sobre todo era hijo de su tiempo: de la posguerra, la guerra fría, la caída del comunismo, la transición y la democracia. Y eso se advierte desde el primer verso no porque su excritura sea política, sino por los materiales que emplea y el rumbo que toma, alejándose de la tradición española y buscando en otras latitudes. Es hijo de ‘La tierra baldía’ pero bien digerido.
    Su poesía tiene su origen en la fractura entre él y el tiempo y los acontecimientos vividos. Por eso apela, creo, a un crisol donde se mezclan, no de cualquier forma sino con un cuidado exquisito, las noticias de periódicos, el collage, los recuerdos pero sin teñirlos de nostalgia fácil, las coplas, los boleros, el inconsciente colectivo, lo irracional, las corrientes de pensamiento dominantes pero con distancia e ironía, la libre asociación de imágenes que a ratos puede parecer escritura automática pero no lo es en absoluto. No sigue los dictados del sujeto-verbo-predicado de la tradición poética
    española, de la voz al estilo clásico que en el caos se explica con un orden ortodoxo.
    Busca la luz entre los escombros, por eso tiende al fragmentarismo, puntúa como quiere y rompe el verso donde el corazón le dicta, pero no donde le da la gana.
    Montalbán es un hombre que ve la ruptura, la fractura, pero no es un hombre roto (por eso también te señalaba a Marina Tsvietaieva, que ella sí era un terciopelo enfermo, desolado y lúcido).

    Te comentaba de él porque me lo recuerdas, no al pie de la letra, pero sí en la voz,
    en las imágenes nada tópicas, muy personales, en el pensar por fragmentos porque
    de eso es de lo que está hecho este mundo y nosotros mismos, de fragmentos.
    Y sobre todo por el corazón. Montalbán siempre me pareció un inteligencia con un
    gran corazón en una mano y una linterna en el otro. Como tú.

    Tiene su poesía agrupada en un volúmen de Grijalbo, ‘Memoria y deseo'(1963-1990).
    Luego sacó ‘Ciudad’ en Visor y ‘Ars amatoria’ en Bartleby. Si te metes con él espero que te guste.
    Yo hace mucho que no lo leo, así que igual es tiempo ya.

    Me enteré de su muerte en el aeropuerto de Venecia, cuando regresaba a Lanzarote.
    Cuando compré El País no me lo podía creer. En Italia era venerado, por eso el señor del quiosco me miró de una forma especial al darme las vueltas. Sentí una tristeza de las profundas de verdad.
    Un abrazo.

    • bichito on 16/03/2010 at 13:27

      Gracias, David. He tomado nota de las referencias y las buscaré. Me hace falta volver a leer poesía. Hace tiempo que no leo más que prosa y necesito de la conmoción del verso.

      Que te recuerde a Vázquez Montalbán me hace cosquillas y me deja sin aliento.

  5. con el viento en las velas on 16/03/2010 at 12:50

    Por cierto, tu galería me ha encantado, hay fotos buenísimas que le hacen justicia al poema.

  6. trying hard not to sell dreams for small desires on 18/03/2010 at 06:54

    I’ve been reading this post since Monday.
    Slowly.
    I ask V questions: what’s papilla blanca?…..he explains….what’s …..?

    my point is, the more i read it, the more i like it….

    thank you….

  7. bichito on 18/03/2010 at 11:56

    white baby food

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