The Carter Family, la música que cantan en el cielo

08/08/2013
Border Radio Xera

Border Radio Xera

No se trataba de una emisora de radio. Era la voz de los dioses. El locutor estornudaba en el estudio, una casucha de planta baja en Ciudad Acuña (México), y en Chicago, 2.400 kilómetros al norte, decían “salud”.

Con una potencia de transmisión titánica -un millón de watios-, los alambres de espino de todas las praderías de Texas sintonizaban la señal sin necesidad de receptor. Algunos oyentes se quejaban de que el zumbido interrumpía el sueño de los bebés.

Las antenas de la emisora, de cien metros de altura, burlaban la ley de los EE UU sobre los alcances de las transmisiones. Los ingresos publicitarios evadían el control fiscal.

La XERA (operó con distintos nombres desde 1931 hasta finales de los años cincuenta) era una border radio, una estación casi pirata, consentida por las autoridades mexicanas pero ideada para los oyentes del norte de la frontera.

El dueño era el médico John Romulus Brinkley, a quien las autoridades le habían retirado la licencia por ofrecerse a curar la disfunciones eréctiles masculinas transplantando a hombres testículos de cabras. Practicó la operación miles de veces. Se ganó el apodo de Doctor Cabra.

The Carter Family: Maybelle (sentada), A.P. y Sara

The Carter Family: Maybelle (sentada), A.P. y Sara

Eran tiempos de mascar arena, tragar y encomendarse. La Gran Depresión había dejado a 18 millones de estadounidenses sin empleo y el paisaje era desconocido para la tierra de las oportunidades: migraciones interiores en busca de mendrugos de pan, desalojos, arados oxidados, niños descalzos, villas-miseria…

De los aparatos de radio alimentados con baterías nacían los eslabones de una cadena. Los 20 millones de receptores del país emitían palabrería y comerciales (tónicos vitales, libros con el anuncio de un inminente apocalipsis…), pero también la única forma de esperanza cuando la impotencia y el dolor te aconsejan romperte la crisma contra una piedra: canciones.

La emisora del Doctor Cabra contrató en 1938 a tres montañeses de los Apalaches para que hiciesen dos programas al día desde la border radio. El contrató establecía un estipendio de 75 dólares a la semana.

Los Apalaches, como toda cordillera, no deben reducirse a un accidente geográfico. La orografía y el enmarañado rosario de valles y bosques razonan los usos dialectales, el vestuario sobrio, el ánimo ensimismado y la cultura insólita de los habitantes.

Horace Kephart, un aventurero, escritor y etnógrafo que se adentró en la amplia comarca en una fecha tan tardía como 1904, se encontró con una “terra incógnita” y aislada a la que llamó “la parte de atrás de la lejanía”.

Los músicos contratados por la XERA venían del suroeste del estado de Virginia, de un lugar bautizado con exactitud descriptiva como Poor Valley (Valle Pobre). Eran gente de los Apalaches y estaban emparantados por lazos familiares. Se hacían llamar The Carter Family. Cuando te rebautizas no puedes faltar al respeto a quienes te bautizaron por primera vez en la capilla.

Desde la izquierda, A.P., Sara y Maybelle Carter

Desde la izquierda, A.P., Sara y Maybelle Carter

El hombre larguirucho de la foto es Alvin Pleasant Delaney Carter (a partir de ahora, como él prefería, A.P. Carter). A su lado está su esposa, Sara Carter. A la derecha, Maybelle Carter, casada con un hermano de A.P.

De no ser por ellos no hubiesen existido Hank Williams, Elvis Presley, Al Perkins, Johnny Cash, Bob Dylan, Gram Parsons, The Band…

The Carter Family son el pilar de la iglesia, la entrada al santuario, el primer gemido de la música que fluye desde los años treinta del siglo XX hasta hoy.

Amigos como somos en España de considerar que lo nuevo es válido sólo porque es nuevo, sometidos como estamos a la dictadura del acné, no me extraña el poco respeto que se presta a músicos como The Carter Family. Su integral In the Shadow of Clinch Mountain (una docena de discos), nunca aparece citada con la magnitud que merece: primordial.

Estoy leyendo un libro que jamás será publicado por la industria editorial española, Will You Miss Me When I’m Gone?. Es la primera biografía rigurosa sobre el grupo, sus integrantes y la saga posterior de descendientes y familiares. Me hace zozobrar cada noche.

Cabaña donde nació A.P. Carter, en el Condado de Scott (Virginia-EE UU)

Cabaña donde nació A.P. Carter, en el Condado de Scott (Virginia-EE UU)

Cuando la madre de A.P. Carter estaba embarazada, salió a recoger manzanas a un prado. La sorprendió una tormenta inesperada y un rayó rajó uno de los árboles. La mujer cayó al suelo empujada por el impacto eléctrico y sintió que la hierba a su alrededor se erizaba.

Achacaron a la descarga el carácter del crío: tembloroso e inquieto, atesorando chispas. Probó algunos oficios -carpintero, labrador, vendedor…- para descubir que eran absurdos y dedicarse a lo único que valía la pena: agotar los zapatones por todos los caminos de los Apalaches para rescatar canciones de la memoria de los ancianos.

Cuando fueron contratados por la emisora de la frontera, The Carter Family se convirtieron en una leyenda y un altar público. Recibían cinco mil cartas al mes: les pedían milagros; rezaban para que Sara no perdiera la voz; les agradecían el consuelo de saber hablar con el idioma de los vencidos; ponían en duda que Maybelle fuese una chica (“ninguna mujer puede tocar la guitarra tan rápido”)

En 1939 desaparecieron, se desvanecieron sin dar explicaciones. Nunca tuvieron la descortesía de airear sus pecados para alimentar a la bestia de la fanaticada y el rumor.

Sara y A.P. se habían divorciado en 1936. Ella estaba enamorada de su primo Coy Bays, a quien la familia había enviado a California para no alimentar la llama. Una noche de febrero de 1939, en directo desde el programa de radio, Sara le dedicó una canción, insistiendo en que le seguía amando. Coy, que estaba escuchando la radio, hizo las maletas. Se casaron en una capilla al lado de la emisora.

Maybelle siguió tocando con el mismo pasmoso virtuosismo. Una de sus hijas, June Carter, se casó con Johnny Cash.

A.P. se retiró en silencio y falleció en 1960 sin hacer ruido.

Antes de morir, en 1979, Sara dijo que estaba deseando llegar al cielo: “No quiero perderme la música que cantan allí. Me han dicho que es de la Carter Family”.

[Escrito para Trasdós – 20 minutos]

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

One Response to The Carter Family, la música que cantan en el cielo

  1. […] animales totémicos… Era como si mi generación, al fin y no demasiado tarde, tuviese una Carter Family […]

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


mis fotos

joseangelgonzalez.net

mi libro de no ficción

mi libro de no ficción

Bendita locura. La tormentosa epopeya de Brian Wilson y Los Beach Boys

mi fotolibro

De Jose Angel Gonzalez

archivo

flickr

instagram

Instagram

hot parade

hot parade

oraciones sucias

oraciones sucias

twitter



reportajes


Follow

Get every new post on this blog delivered to your Inbox.

Join other followers: